Llegan los meses más fríos y oscuros del año, esos en los que la falta de luz y la climatología nos condicionan por completo los entrenamientos. Pero coincidiremos en que el objetivo es seguir saliendo a correr y adaptarnos a las circunstancias. Muchos corredores sufren horarios laborales difíciles de compaginar con la actividad deportiva y se ven obligados a salir a rodar a primera hora de la mañana o última de la tarde, es decir, cuando no hay sol y la oscuridad se convierte en un problema. Si bien los entornos urbanos y las grandes avenidas de las ciudades suelen contar con un buen sistema de alumbrado, a poco que queramos entrar en algún parque o caminos más periféricos necesitaremos iluminación propia.

Ante una necesidad tan evidente para tantos y tantos corredores, el frontal deportivo ya se ha convertido en un accesorio indispensable. No es ningún capricho. Es un elemento más de nuestra equipación igual que el reloj o las gafas de sol en verano, una cuestión de seguridad.

Si bien puede resultarnos algo fastidioso en nuestras primeras salidas, una buena elección a la hora de escoger nuestro frontal es clave para familiarizarnos rápido con él. Los hay muy sencillos, eficientes, cómodos y fáciles de manejar. Las características básicas en las que debemos fijarnos antes de decantarnos por uno son las siguientes:

▪ Luminosidad. En los frontales este parámetro se mide en “lúmenes”. A menos que vayamos a entrenar en terrenos de montaña en plena noche haciendo kilometradas (que no es el caso), un frontal que ofrezca 100-120 lúmenes será suficiente para iluminar el camino de nuestras siguientes zancadas en un parque o entorno urbano. Hablamos de un haz de luz suficiente para ver los próximos 40-50 metros. Además, los frontales permiten regular su potencia y, por tanto, rebajar o subir la cantidad de lúmenes cuando sea necesario para ahorrar batería.

▪ Autonomía. La duración de la batería siempre depende de la potencia a la que estemos usando el frontal. Así, un frontal puede darnos 4 horas de luz en su pico máximo de lúmenes o bien 30 horas de luz si lo usamos en un modo de baja intensidad. Más que la autonomía sería importante fijarnos en que el frontal sea compacto, es decir, que la fuente de la luz y la batería estén juntos en el cabezal (carcasa donde se integra la linterna). De este modo evitaremos el “bulto” de la batería en la parte trasera de la cinta e iremos más cómodos.

▪ Peso. Al igual que ocurre con las zapatillas, los frontales cada vez están reduciendo más su peso por motivos obvios. Para correr por ciudad durante un entrenamiento estándar, es preferible un frontal sencillo con un cabezal lo más pequeño posible y con gran fijación a la cinta para evitar que rebote o vibre. El peso de un frontal está determinado por el tamaño del cabezal y, este a su vez, por la potencia que ofrece. Un frontal para correr suele estar entre los 80 y 120 gramos.

▪ Materiales y acabados. Idealmente el cuerpo del frontal debe ser de materiales resistentes y, sobre todo, presentar cierta estanqueidad, ya que lo usaremos en otoño e invierno y las lluvias son muy probables en estos meses. La cinta que está en contacto con nuestra cabeza debe presentar un material que absorba el sudor, evitando rozaduras y además con una cinta regulable que permita ajustarlo al milímetro a nuestra cabeza. Otros detalles interesantes en los que fijarnos son el indicador de batería y luz roja.

El fabricante más prestigioso de frontales deportivos es Led Lenser, marca que ofrece una generosa oferta de productos gracias a sus distintas gamas. Un frontal básico, para corredores principiantes que no hagan entrenamientos muy exigentes y se muevan por ciudad puede ser el Led Lenser NEO4, con un precio muy asequible y un peso muy contenido, pero el inconveniente de la petaca trasera en la cinta. Un escalón por encima y con unas condiciones mucho mejores para salir a correr encontramos el Led Lenser MH3, por debajo de los 100 gramos, con hasta 200 lúmenes (muy buena potencia) y un sistema de enfoque avanzado. Y en una gama ya más alta, pero aún dentro de un segmento de precios bastante razonable, encontramos el Led Lenser HF6R, con una potencia de 800 lúmenes para correr en cualquier tipo de entorno, 100% impermeable y alcance de 160 metros. El inconveniente es que ya nos vamos a 126 gramos de peso, pero es un muy buena opción también para los corredores que combinen ciudad y montaña (trail running).

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